Al marido le da la morriña y le dice a la esposa: Oye mi amol que penita, no me he despedido de la bandera de Cuba dándole un gran beso.
A lo que la esposa le responde que lo tiene muy fácil ya que ella tiene tatuada la bandera en las nalguitas.
Me bajo las trusas y se te quita esa pena tan grande que te oprime el colazón dandole todos los besos que quieras.
El marido asintió encantado y ya llevaba una hora dandole besos a la bandera de la nalguita y la esposa un tanto... le dice al marido.
Oye papi, mi amol ¿que te palece si me doy la vuelta y te despides también un poquito de Fidel?
(Ilustraciones: escultura originale de la colección del escultor chileno Ricardo Mesa, la bandera es un postizo)

es el propietario de este calendario fabricado por la ya desaparecida Porcelanas Suresa


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